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PescaMar

Número 148 / Julio 2015

Barracudas y anjovas: El "2 en 1" del spinning costero. Spinning nocturno: Lanzando señuelos bajo las estrellas. Surfcasting: Cómo y cuándo pescar mejor. Lance ligero: Pajareras, la adrenalina del spinner. Especies: Sargos en la noche con la mar en calma. Reportaje: Los atunes del Cantábrico - Reflexiones tras una mala temporada.
PescaMar 148
Artículos destacados
Técnica
Anjovas diurnas y barracudas nocturnas: Puro spinning Mediterráneo
El experto pescador Juan Barrera, de la Costa Dorada catalana, nos desvela los secretos de cómo afronta él en una misma jornada de spinning la búsqueda de anjovas y barracudas. Acude al pedrero para lanzar durante unas horas a dos especies distintas; mientras que en las últimas o primeras horas de claridad tienta a las anjovas, durante la luna sustituye el modelo de señuelo con el objetivo de conseguir el ataque de las barracudas, una auténtica pesca “dos en uno”.
Técnica
Pescando en “pajareras”
Las “pajareras” son el gran sueño del pescador de spinning, curricán y mosca, que puede localizar fácilmente depredadores activos, alimentándose, para poder situar su señuelo entre los cardúmenes de peces con los que se están cebando. Aquéllos que hayáis vivido la pesca de grandes pajareras de túnidos, por ejemplo, seguramente soñaréis con revivirlas.
Surfcasting
Las opciones de la mar “chocolate”
Que el chocolate desata pasiones es algo que todos sabemos, e igualmente ocurre cuando la mar se encabrita y arremete contra la costa levantando el fondo de forma tumultuosa en días de golpeteo constante de olas de buen tamaño. Son días de aguas “achocolatadas”, de mar “chocolate”, jornadas que deparan ilusiones y desconciertos a la vez que alguna picada de lujo. Podemos encontrar bailas y lubinas recorriendo algunas pozas y remansos, sargos entrando a veces en bando y, siempre de sorpresa, algún buen bicho de los que se acercan a la playa cuando el fondo está en suspensión y la comida revuelta. Así que atentos, vamos a intentar localizar los mejores calados en estos días, y a decidir -en función de cómo esté la mar- si merece la pena insistir o si es mejor recoger el equipo y dejarlo para otro día.