Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para facilitar y analizar la navegación de sus usuarios y proporcionarle una mejor experiencia en el uso del mismo. Si está de acuerdo siga navegando o pulse en ACEPTAR. Ver más detalles.

FederPesca

Número 231 / Enero 2016

Atlas de pesca: Siluros en Extremadura. Black bass: Eligiendo los mejores señuelos. Embarcación: Seis razones para pescar desde Kayak. A lubina desde "pato". Carpfishing: Legendario Iktus; Montaje KD rig. Depredadores: Luciopercas gigantes en río. Además, las tablas solunares de 2016 de regalo. Viaje: Mefjord Brygge (Noruega), el mar de las sorpresas.
FederPesca 231
Artículos destacados
Atlas de pesca
Explosión de siluros en Alcántara
En los últimos tiempos el embalse de Alcántara se está convirtiendo en un referente en la pesca del siluro en España. Nos vamos a centrar en la pesca del siluro con cebos, mezcla artifi ciales y naturales, para lo cual nos acompaña en la realización de este artículo Pedro Bernáldez, guía experto y gran pescador que en el último año, en 100 salidas, ha capturado más de 1.000 siluros, con una media de 10 siluros por salida.
Depredadores
Tras luciopercas “XXL” en río
Queda muy atrás ya la época en que la lucioperca entró a formar parte de las especies piscícolas de nuestro país, siendo un pez que gozó de nefasta fama desde el principio. Motivo por el cual durante muchos años su población ha sido sacrifi cada. A pesar de ello aún conservamos ejemplares de auténtico récord en nuestro país. Dar con ellas y cómo pescarlas, ese va a ser nuestro objetivo en esta crónica. Para ello nos alejaremos de los castigados embalses adentrándonos en los caudalosos ríos donde habita esta especie.
Black bass
La importancia (o no) en la pesca del bass de los señuelos
Ayer tocó ordenar el ajuar de pescador. Confi eso que no soy el pescador meticuloso que guarda cada elemento donde corresponde tras su uso en jornada de pesca; muy al contrario, porque si se está dando el “bocazas”, malo será perder el tiempo en colocar ese vinilo donde corresponde y perder un tiempo precioso en ese instante en que –Dios sabrá por qué– les ha dado por morder los señuelos.