Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para facilitar y analizar la navegación de sus usuarios y proporcionarle una mejor experiencia en el uso del mismo. Si está de acuerdo siga navegando o pulse en ACEPTAR. Ver más detalles.

Coches Clásicos

Número 141 / Noviembre 2016

En Portada: Jaguar E-Type vs. XK150 S. Comparamos un Jaguar XK150 S contra su sucesor, el Jaguar E-Type en versión 3.8 Coupe, un vehículo a años luz de la competencia y del modelo al que sustituía. Probamos un BMW 2000 con carrocería Touring, una Formichetta mixta, la creación de Siata como vehículo industrial ligero; y nos subimos a un Dax Cobra Tojeiro, una réplica de AC Cobra con un V8 americano de 420 CV. Celebramos el 50 aniversario de AUTHI y realizamos un reportaje sobre el constructor Franco Sbarro. En Competición tratamos el SEAT 850 de Vender.
Coches Clásicos 141
Artículos destacados
Comparativa
Jaguar E-Type 3.8 Coupe vs. Jaguar XK150 S 3.4: Salto generacional
Pocas veces en la historia del automóvil un fabricante ha presentado un modelo tan novedoso con respecto a su predecesor como el E-Type introducido por Jaguar en el salón de Ginebra de 1961. Independientemente del mito sobre los comentarios de Enzo Ferrari respecto al nuevo modelo, lo cierto es que el Jaguar E-Type estaba a años luz respecto a la competencia, no solo estéticamente, sino también en muchos aspectos tecnológicos.
Prueba
BMW 2000 Touring: Primer familiar de Múnich
BMW siempre ha sido una marca que no ha tenido miedo a arriesgarse a la hora de lanzar diseños atrevidos. La carrocería Touring de la serie 02 no fue una excepción. Una perfecta fusión entre deportividad y practicidad con un maletero de dimensiones colosales gracias a su banqueta trasera plegable y su gran portón.
Reportaje
Franco Sbarro, único en su especie
Es probablemente el constructor-artesano que más veces ha ‘robado el show’ a las grandes marcas en la dilatada historia del Salón de Ginebra. Marcas que con envidiosa frustración veían poco frecuentados por público y prensa sus ampulosos stands, mientras que el modesto Sbarro, cual polo magnético de atención, no daba abasto frente a micrófonos y cámaras junto a sus creaciones en su pequeño rincón.