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Super Foto

Número 260 / Septiembre 2017

Probamos la Canon EOS 800D, DSLR de entrada para entusiastas; así como la Fujifilm GFX 50S, de calidad profesional. Probamos también el Sony FE 100 MM F/2.8 STF GM OSS, el mejor objetivo para retratos. Fotos más creativas: Cómo sacar todo el partido a la luz ambiente. Aula: Aprende a enfocar bien con nuestros trucos y consejos. Test: Monopié Manfrotto MVMXPro 500, seguridad y libertad de movimientos. Primer contacto: Canon EOS 6D Mark II, Full Frame para empezar a lo grande. A la venta a partir del 18 de agosto.
Super Foto 260
Artículos destacados
Prueba a fondo
Canon EOS 800D: DSLR de entrada para entusiastas
Hace 14 años, Canon provocaba una de esas felices revoluciones que dan un giro a la historia de la fotografía poniendo al alcance de todos las réflex digitales, lanzando la Canon EOS 300D, la primera DSLR que costaba poco más de 1000 euros. Desde entonces, se ha ampliado la oferta y la competencia considerablemente, pero esta saga continúa consolidada y actualizada, en esta ocasión, por la Canon EOS 800D.
Prueba
Fujifilm GFX 50S: La estrella del formato medio
La Fujifilm GFX 50S es una cámara sin espejo de formato medio con un sensor CMOS con 51,4 MP. Entre sus características principales destaca el visor electrónico OLED de 3690 Kp, un rango ISO de 50 a 102.400, un sistema AF de detección de contraste con 117 puntos y una velocidad de obturación electrónica de 1/16.000 s, todo ello en cuerpo confeccionado en aleación de magnesio resistente al polvo y a la humedad.
Objetivo
Luces creativas: Más allá de la iluminación clásica
En los inicios de la fotografía, los autores no se imaginaban otros escenarios que los que estuviesen marcados por una luz potente que bañase todos los elementos de la composición y de la manera más homogénea posible. Las emulsiones antiguas requerían, además de una luz intensa, largos tiempos de exposición capaces de grabar imágenes en materiales de tan escasa sensibilidad. Con dichas condiciones, pocos experimentos que se saliesen de esas normas rígidas eran viables. Con el paso del tiempo, las cosas fueron cambiando, apareciendo películas más sensibles que abrían paso a la creatividad, a la vez que el peso del equipo se veía reducido. Hoy en día, en plena era digital, los sensores de las cámaras son capaces de reproducir escenas en condiciones lumínicas antaño imaginables.