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Caza Mayor

Número 215 / Febrero 2017

Los últimos venados y jabalíes de la temporada. Observamos la montería desde dentro de una rehala y analizamos por qué hay demasiados accidentes en batidas. Caza internacional: ¿Cuánto cuesta hacer un safari? Vamos tras el isard en el Pirineo francés. Entrevistamos a mujeres cazadoras: Rocío Bueno y Johanna Clermont. Además, probamos el rifle Heym SR-30 jabalí. Y, con la revista, llévate un espectacular DVD.
Caza Mayor 215
Artículos destacados
Monterías
Últimos compases de la temporada montera
Con la llegada de febrero terminan las monterías en nuestras sierras. Se apagarán las ladras de los podencos y las caracolas anunciarán, un año más, que la recogida de los perros lo será para una buena temporada. Pero todavía, en la mayoría de las comunidades autónomas, nos queda casi un mes entero para disfrutar de las carreras de las reses y el latir de los canes en la espesura de nuestros montes mediterráneos.
Rehalas
La montería desde dentro de una rehala
Ya en mi juventud tuve la oportunidad de ver montear -y a veces poder acompañar- a grandes rehalas cordobesas. Recuerdo, en especial, las de Pepín Molina Guerra, Juan de Dios Olías Porras, Antonio Flores Guerra, Joaquín García Natera, José Caralt Garriga (conde de Caralt), Domingo Cadenas o la de Mercedes de Sentmenat (marquesa de Sentmenat), todas ellas grandes rehalas.
Caza mayor
Tras el Isard en el Pirineo francés
Ha pasado poco más de dos años desde su fallecimiento y el recuerdo de la persona, del amigo, del compañero, del maestro, del cazador, permanece intacto. Alberto sigue aquí, siempre cerca, como esa brújula que jamás pierde el norte y ayuda a mantener el rumbo en lo personal, lo laboral y lo cinegético. No obstante, a pesar de que su pasión por la actividad venatoria fue total, hay especies, como el rebeco, y escenarios, como el Pirineo, que agrandan aún más su memoria y convierten su legado en insustituible. Por eso, cuando un par de días después de cumplirse dos años de su muerte me dirigía a esas hermosas montañas en busca de los isards de la vertiente francesa, sus valiosos consejos, sus ilustrativas experiencias en este tipo de rececho, comenzaron a acudir a mí y no me abandonaron hasta que, algo cansado pero sonriente, iniciaba el camino de regreso.