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Federcaza

Número 398 / Febrero 2019

Buen cierre... Con becadas y cochinos. Torcaces y zorzales cumplieron un año más. Perdices: Últimos ojeos, caza al salto... y puestos de reclamo. Caza mayor: Remate montero con frío y grandes perspectivas. Así es la ley de la 'primera sangre'. Cuenta atrás para el 3 de marzo en Madrid. Seis cartuchos de bala para monterías, batidas y ganchos con escopeta. Un macho montés de 260 puntos en Batuecas... y también un corzo en peluca. Y además, todas las fechas de fin de temporada de menor y mayor por autonomías.
Federcaza 398
Artículos destacados
Torcaces
El imparable aumento de la torcaz
El hecho incuestionable de que no se abatan en la pasa no quiere decir que la torcaz mengüe, ni mucho menos. Si prohíben la contrapasa mientras se las descasta por matabichos profesionales so pretexto de Europa y las aves que van a criar, dicen mucho, eso sí, pero de forma negativa para quienes alientan la caza con mentiras para estar en todo evento con la factura en la cartera.
Temporada montera
Monteando con agua, frío y nieve
La temporada montera que este mes de febrero toca a su fin en buena parte del territorio nacional, se ha caracterizado por desarrollarse en su mayor parte con una climatología ciertamente benigna; fruto quizás del calentamiento global, fruto quizás de los ciclos naturales que vienen y van, la cuestión es que las nieves, las ventiscas, las temperaturas bajo cero y demás fenómenos atmosféricos adversos propios del invierno no se han prodigado como cabría esperar, pero ojo, no bajemos la guardia, que nos adentramos en febrero, y quién sabe lo que este loco mes nos deparará.
Caza mayor
La tradición de la ‘primera sangre’
Me contaba recientemente un buen amigo que en una batida en su coto un perrero espabilado se fue a un montero que había abatido un gran guarro a decirle que el bicho venía pinchado por él, después de que sus perros lo agarraran en el monte. Este cazador de buena voluntad no discutió con el ladino perrero, sin siquiera verificar si había herida, ante la insistencia del muchacho, dejando la res junto a su postura.