GRUPOV GRUPOV
contacto | staff | suscripciones | publicidad
en Portada
TEST
CONCURSO EISA
AULA
OBJETIVO
Anuncios
Grupo V Media
Febrero
AULA
Ruido y sensibilidad
La historia de los inventos ha convertido en colegas a sensores y películas, dos elementos muy diferentes que, sin embargo, producen similares respuestas cuando entran en contacto con fotones.
Amplía tus posibilidades fotográficas
  Fotos: 
No obstante, cada uno de estos soportes necesita una determinada cantidad de luz para que ésta deje una huella visible.

Para entender mejor el tema del ruido y la sensibilidad vamos a dar un breve repaso a algunas cuestiones fundamentales. Cada fotorreceptor reacciona a su manera ante la luz, como ocurre con la propia piel. Así pues, los dispositivos fotosensibles que se utilizan en fotografía necesitan más luz que otros para lograr similares resultados. La sensibilidad es el concepto que define la intensidad de estas repuestas y, hay que saber, que a veces están “subidas de tono”.

SENSIBILIDAD
La International Standard Office, la ISO, la organización americana que establece las famosas normas que se utilizan para certificar que las empresas cumplen con su política de calidad, es también la encargada de definir los patrones de referencia que sirven para medir la sensibilidad de un sensor ante la luz. Por eso, las cámaras fotográficas disponen de una función denominada Ajustes de sensibilidad ISO que se basa en una escala que abarca generalmente entre los 100 y los 3200 ISO. Cada vez que se duplica uno de estos números de la escala, se duplica la sensibilidad, por ejemplo, si fotografiamos con un valor de 200 ISO, el sensor necesita recibir el doble de luz que si lo hacemos a 400 ISO, para conseguir la misma foto. Al menos en teoría, en la práctica el asunto no es tan simple porque el cambio afecta a la exposición y al rendimiento de los píxeles.

Recordemos que la exposición queda determinada por dos valores fundamentales: la abertura y la velocidad de obturación. De su elección dependen factores tan importantes como los planos nítidos de la fotografía o la representación del movimiento. Pero también podemos servirnos de la sensibilidad para afinar nuestras intenciones fotográficas. Volvemos a los ejemplos: al hacer una fotografía en un ambiente oscuro lo habitual es recurrir a unas velocidades de obturación lentas, pero puede ocurrir que nos interese congelar el movimiento del motivo sin utilizar el flash (p.e. en una obra de teatro) o que necesitemos utilizar un diafragma muy cerrado para aumentar las zonas enfocadas de la imagen a una velocidad de obturación determinada. La solución en estos casos, es optar por el valor de sensibilidad más alto que permita nuestra cámara aunque, como siempre, hay un pero.

RUIDO VS. GRANO
El ruido es otro de los términos que más escuchamos (nunca mejor dicho) cuando hablamos de fotografía, aunque sus efectos no son sonoros, si no visuales. Por su naturaleza, los sensores también son sensibles a interferencias electrónicas que disminuyen la calidad de la foto debido a que algunos píxeles no responden como se espera. El ruido se aprecia en la fotografía como irregularidades en los tonos y como puntos de colores incoherentes con la escena, aleatorios y fácilmente visibles. Se producen por diferentes causas, una de ellas es precisamente el aumento de la sensibilidad.

Más información en la revista

Mayte Madariaga  
 
Top Music
Espacio
Audio Clásica
Gadget
Foto Ventas Digital