| Es una raza híbrida que empezó a cultivarse de forma sistemática tras la II Guerra Mundial, siendo el resultado de cruzar ejemplares de raza siamés con otros gatos pelicortos ingleses, americanos y orientales. La raza también es conocida por oriental shorthair, que es su nombre en inglés.
Es posiblemente la raza felina donde mayor variedad de colores encontramos, puesto que se ha combinado la confirmación física del siamés con gatos de color sólido y bicolor (blanco, negro, azul, crema y rojo), gatos de color sombreado (chinchilla plateada, silver shaded, shell cameo y cameo), gato de color humo (negro, azul y rojo) y de dibujo atrigrado en planta, rojo, chocolate, crema, azul y cameo. Al tiempo se ha eliminado de la raza el colourpoint, ese color de las extremidades diferente al de la capa que caracteriza al siamés. En definitiva, pueden ser criados en más de 300 variaciones posibles de color, algo que no es superado por ninguna otra raza. Incluso las asociaciones como The Cat Fanciers anima a sus socios a que trabajen sobre esta riqueza cromática.
Los orientales de pelo corto tienen los ojos verdes, a diferencia del siamés que es azul. Una excepción es el oriental shorthair blanco que debe tener los ojos azul intenso como un siamés.
NO TAN GENUINAMENTE AMERICANA
La raza se empezó a criar en América en la década de 1970, pero gatos similares ya habían sido reconocidos años antes en Inglaterra con el nombre de foreign shorthair (extranjeros de pelo corto). Aunque el estado actual de la raza es el producto de numerosos cruces con siamés, como ya he mencionado, lo cierto es que la raza están entroncada en el grupo de gatos orientales procedentes de Tailandia que llegaron a Gran Bretaña a finales del siglo XIX.
Los gatos pointed que en la actualidad denominamos siameses son solamente una pequeña variedad de la raza original de Siam, la cual puede encontrarse aún en Tailandia. En este país, en efecto, existen gatos unicolores y de diversos colores con el aspecto físico del siamés. Los criadores británicos prefirieron criar, por razones de moda, los gatos pointed, desdeñando las otras variedades de color, que no serían recuperadas hasta bien entrada la década de 1950. Efectivamente, los primeros gatos importados a Inglaterra desde Tailandia eran de colores sólidos o bicolores, no fue hasta la década de 1920, cuando el británico Siamés Cat Club emitió un comunicado excluyendo de la cría y competición todos los colores con excepción de los que presentaba el siamés de ojos azules que hoy conocemos. El gato siamés se convirtió en la norma en Gran Bretaña, desplazando al resto de sujetos.
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