| Se estima que aproximadamente uno de cada cuatro perros son obesos, llegando en el caso de los gatos a dos de cada cuatro. Las repercusiones que la obesidad tiene para la salud son tan variadas que justifican la necesidad de prevenir y tratar este problema, lejos de consideraciones estéticas.
La diabetes, las enfermedades pancreáticas, la “lipidosis hepática” en los gatos, los trastornos articulares, así como un largo etcétera, están muy relacionadas con la obesidad. Entre las causas que han disparado su frecuencia parecen estar la vida cada vez más sedentaria de nuestras mascotas, así como el aporte de alimentos muy energéticos y sabrosos.
TIPOS DE OBESIDAD
En primer lugar se consideran dos grados en este problema, hablamos de “sobrepeso” cuando el animal supera en menos de un 10% su peso ideal según raza, conformación, edad, etc. Si el peso es mayor de un 10% del ideal hablamos ya de “obesidad”.
Definimos la obesidad como la acumulación excesiva de grasa en las zonas de depósito del “tejido adiposo” o tejido graso. El aumento en la acumulación de grasa puede producirse por dos mecanismos, si el animal es joven, al estar en fase de crecimiento las células del tejido adiposo pueden multiplicarse, aumentando su número; si, por el contrario, es ya adulto no aumentará el número de células, pero éstas aumentarán de tamaño, incrementando la cantidad de grasa en su interior. Esto es muy importante, pues si en un cachorro fomentamos la obesidad por sobrealimentación, cuando sea adulto tendrá una mayor predisposición a la obesidad, y será muy difícil tanto mantener el peso como perderlo cuando sea preciso.
FACTORES QUE INFLUYEN EN EL DESEQUILIBRIO
La causa de la obesidad en todos los casos es un desequilibrio entre la ingesta y el consumo, que conduce a un exceso de calorías que se van acumulando. Además existen una serie de factores internos del animal que contribuyen a ésta, como son la edad (animales viejos), sexo (hembras) o estado reproductivo (castración), alteraciones hormonales (hipotiroidismo), o predisposición genética (labradores o beagle). Entre los factores externos tenemos el nivel de actividad, el tipo de alimento, el consumo de golosinas añadidas a la ración normal, el ambiente y estilo de vida.
El consumo energético de un animal se destina a tres funciones: el mantenimiento de un “metabolismo basal” (para cubrir las necesidades mínimas), la actividad muscular voluntaria y la producción de calor para mantener la temperatura. La disminución de la actividad voluntaria es sin lugar a dudas el factor más importante en la génesis de la obesidad.
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