| Algunos operadores combinan las aguas del impresionante parque nacional de Komodo con las islas cercanas para obtener una buena mezcla de vida marina y paisajes terrestres, destacando en nuestro caso, a estos lagartos gigantes milenarios.
Lo primero que normalmente
haremos nada
más llegar, será un crucero
nocturno a través
de las islas menos conocidas de
Indonesia, ya sea en Labuanbajo
o Maumere, Flores, donde existe
gran variedad de lugares de buceo
costero. Uno de estos lugares es la
isla de Gosong Bone, un atolón de
escarpadas paredes donde hallaremos
grandes esponjas amarillas
y brillantes gorgonias de color rojo.
Es un arrecife hermoso y en su
parte más somera está repleto de
corales duros y gran cantidad de
pececillos. Normalmente, después
de un par de días buceando en la bahía de Maumere, pondremos
rumbo hacia el Parque Nacional
de Komodo, la gran atracción que
abarca tanto tierra como los arrecifes.
Los visitantes pueden ver la
increíble vida marina, y también el
terreno árido y escarpado que da
forma a Komodo, famosa por sus
lagartos gigantes. Una reminiscencia
de la época de los dinosaurios,
además, estos carnívoros deambulan
libremente tanto en la isla de
Komodo como en la de Rinca.
ISLAS DE LAGARTOS
Altos acantilados rodean la selva
de Rinca y un bosque nos lleva
a una playa bastante concurrida, aunque los seres humanos raramente
ponen un pie en ella. Desde
donde fondea el barco se puede
ver a los monos buscando cangrejos
durante la bajamar, o peces
varados en alguna poza. Más en
tierra firme, venados combatiendo
en época de celo, cerdos negros
fisgoneando en la selva y mientras,
las garzas descansando sobre una
de sus patas en la orilla. Y cómo
no, veremos al rey de las bestias
recorriendo la playa arriba y
abajo, arrastrando tras de sí
su gran cola por la arena. El
dragón de Komodo reina en
el parque, patrullando las
costas y la selva en busca de
alguna víctima desprevenida.
Uno de los mejores lugares para bucear en esta región debe su
nombre precisamente a uno de estos
animales. El buceador Bert Jones
estaba buscando algún lugar
elevado desde el que tener buenas
vistas y trepó a un mirador, sólo
para encontrar un lagarto enorme
devorando a otro menor. Antes de
huir precipitadamente de allí tuvo
tiempo de divisar un arrecife, al que
llamó Cannibal Rock. Éste es uno
de los lugares favoritos para los visitantes
que llegan a las aguas de
Nusa Tenggara, refugio del sur de
Indonesia. Alimentado por las frías
corrientes que recorren el estrecho
entre la India y Australia, el paisaje
subacuático es muy colorido y
lleno de criaturas extrañas. Personalmente,
de todo el buceo realizado en Rinca, me quedo con
Cannibal Rock y Yellow Wall, como
podréis descubrir más adelante.
Durante la noche, disfrutaremos de
torpedos y águilas de mar, en Horseshoe
Bay, además de brillantes
plumas de mar de colores púrpura
y encarnado, que dan cobijo a peces
y cangrejitos comensales que
se alimentan de la nieve marina. A
veces veremos mantas, peces luna
moteados e incluso cachalotes. El
sur es normalmente frío debido a
la surgencia de corrientes oceánicas
y que dan la vida en forma de
plancton, mientras que el norte es
más cálido.
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