| Estos peces toman muy bien las rendijas y espacios que quedan entre el apilamiento más o menos organizado de los bloques de hormigón de los rompeolas. Es zona complicada para pescar, pues a veces no podemos movernos de cierto bloque, pero encierra muchas posibilidades de sacar una buena pesquera de sargos que, sobre todo de noche, suelen ser de buen tamaño.
Tiempo de corcheo y de caña de mano; el frío depara muchas buenas jornadas pescando en nuestros puertos y pequeños espigones donde durante el día algunas valientes cañas están continuamente subiendo y bajando en ese intento continuo de clavar especies menores propias del frío.
Pero también hay piezas de buena talla y combatividad a nuestro alcance: los sargos, moradores habituales de nuestros puertos, en el exterior de los rompeolas suelen formar incluso grandes colonias que deparan buenas jornadas de pesca a lo largo de todo el año.
Ahora nos centraremos en la pesca de sargos entre los bloques de hormigón de la parte exterior, zona donde ellos habitan y de donde podemos sacar buenas piezas, tanto en la pesca a la rompiente como recechando entre bloques, en las mismas ranuras de separación por las que accedemos a esas cámaras y solapas donde los sargos están escondidos.
LA PARTE BUENA DEL MORRO
Siempre hay un extremo mejor que otro en todos los rompeolas, y aunque a menudo no sabemos la explicación, ello viene dado por la incidencia de corrientes o la influencia del viento en la zona, con un fondo variable, que por un lado estará más asentado, y por el otro sufre mayores alteraciones en los ciclos anuales de corriente y resaca.
Buscaremos lugares a los que podamos acceder con facilidad, pues debemos saltar de bloque en bloque, quedándonos en los últimos que conserven un plano horizontal, pues pretender estar pescando en un plano inclinado es peligroso, más con algún golpe de mar que puede hacernos caer entre estos bloques.
La grieta buena es la más oscura, buscaremos zonas de contacto entre bloques en las que queda una rendija suficiente para calar el aparejo de nuestra caña de mano, pues los sargos, siempre que pueden, están a oscuras para ver mejor el exterior y ser menos localizables por algún depredador.
Lo ideal es tener varios bloques cercanos donde poder irnos moviendo para buscar a los sargos y explorar las grietas y zonas de acceso desde la mar a lo largo de nuestra jornada de pesca, pues si no acertamos de entrada con una piedra concreta y no nos podemos mover, desaprovecharemos el potencial de esta zona, que tal vez unos metros más allá tenga una buena colonia de sargos.
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