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Enero
ROCKFISHING
Cebos extraordinarios para el rockfishing
El pasado mes, en la primera parte de este capítulo dedicado a los cebos para el rockfishing, tomaron protagonismo aquellos “todo uso”.
Los cebos extraordinarios (y II)
  Fotos: Carlos Redruello
Cebos convencionales por motivos tales como la oportunidad de colecta, la economía de adquisición o por sus dotes probadas para la pesca; este mes incluiremos una serie de organismos cuyo uso suele ser circunstancial. Son los cebos no ordinarios; los cebos extraordinarios.

Y entre ellos vamos a encontrar de nuevo crustáceos, como el cangrejo calavera o la cigalita blanca, moluscos como la barrena y equinodermos como el cohombro, amén de otro saco de ellos recogidos en un cajón de sastre que incluirá algunos tales como la quisquilla, la lapa, el moruno, la arola, el busano y unos cuántos más.

LOS CRUSTÁCEOS: Cangrejo calavera (Portunus latipes)
Es un cangrejo de reducidas dimensiones, ya que no suele sobrepasar los tres centímetros de ancho. De color claro, verdusco ocre, a un ceniciento pajizo, habita enterrado en la arena de las playas, frecuentando las costas batidas. De cuerpo fuerte, dispone de unas anchas patas traseras remadoras que le permiten nadar con vigor y batirse en retirada fugazmente.

Su actividad se incrementa durante las horas nocturnas, en las que nada entre la resaca a la búsqueda de cualquier alimento que haya sido arrancado. Pueden formar nutridas colonias que se aprecian principalmente en la época estival.

La técnica de captura más simplificada consiste en prenderlos a mano. Es preciso ayudarse de una linterna, preferentemente con apoyo frontal. Iluminando en la misma orilla veremos cómo se entierran con pasmosa rapidez bajo la arena. Por ello es preciso mostrar atención y agilidad. Una vez habituados, capturaremos sin problemas un par de docenas de ejemplares en un rato.

Es posible presentar algún tipo de “trampa”. Fijando en un segmento de nailon trozos de sardina o mejillón, los dejaremos posar en la zona. Los cangrejos se agarran confiados en un festín.

Indistintamente, para lubina y sargo, conozco dos formas que consiguen mantener con vida cangrejos tan menudos:

1. Con una serie de vueltas de hilo elástico sobre la curva interna de un anzuelo, de manera que el arpón le deje libre, pero firmemente secuestrado. Cuando el pez lo detecta, sea sargo, lubina o dorada, no reparará en el metal, tal es el gusto por este animalillo.

2. Secamos el ejemplar (papel secante o en su defecto papel higiénico). Luego dejamos caer una gota de pegamento de contacto sobre la cara interior (lo prefiero) del cuerpo. Dejamos actuar y seguidamente colocamos el anzuelo (1-1/0 máximo). Quedará pegado, unido sólidamente sin amenazar la vitalidad del braquiuro.

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Carlos Redruello  
 
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