| Sobre todo en los fondos de roca a los que accedemos bien desde un acantilado o bien desde el exterior de un espigón o el rompeolas de un puerto. Buscaremos fondos importantes para llegar a las lubinas de mayor porte que están refugiadas entre los bloques del fondo o en esa cueva conformada por el amontonamiento de varias rocas o alguna solapa importante.
En esta ocasión vamos a llamar su atención y a despertar su instinto de cazadora mediante la presentación de un aparejo que nos permite pescar con dos cebos de forma simultánea, y que pescará a fondo y a medio fondo al mismo tiempo.
A pocas posibilidades apuesta decidida por llamar la atención de los peces, y lo que es mejor, intentar situar los cebos cerca, muy cerca de las zonas donde presumiblemente se moverán los peces que buscamos. Y ahora van a ser las lubinas, y las de buen tamaño, las que persigamos por puertos, espigones y fondos rocosos en general.
DOS MEJOR QUE UNO
Adaptando directamente aparejos de la pesca desde barca, hay pescadores que buscan esas lubinas viudas o las parejas de buen porte en los exteriores de los puertos y en los fondos de roca donde estos peces habitan, y por donde merodean cazando a pesar de la escasa actividad presente en la mayoría de días de aguas frías y viento en superficie.
Así las cosas, y buscando tentar la suerte para que de producirse una picada sea al menos con una lubina de buen tamaño, vamos a intentar llamar su atención con montajes dobles, justo lo que se emplea en muchos casos para pescar doradas desde barca en fondos arenosos, o pargos y dentones en los roquedos a más de veinte metros.
EXTERIOR DE LOS PUERTOS, EL DOBLE VIVO
Posiblemente sea la mejor presentación de entre todas las posibles para la lubina, al menos en estas fechas de aguas frías y tiempo que invita poco al pescador a estar al borde de los bloques de piedra en el exterior de los rompeolas. Es más, si hacemos memoria, recordaremos que de siempre por estas fechas ha sido frecuente el grupito de pescadores comentando sobre la pesca, y las cañas de cada uno lanzadas con sus vivos en espera de la picada del robalito.
Lo que ocurre es que ahora buscamos una apuesta mucho más efectiva sobre todo con los róbalos más grandes, pues si el vivo (la lisa frecuentemente) ya es un cebo goloso y sobre todo que invita a la lubina a salir del agujero para entrar con decisión, dos vivos pueden constituir un reclamo difícilmente rechazable aunque la actividad sea muy débil.
Hay que pescar a fondo siempre que la mar esté en calma, y más aún cuando el viento riza levemente la superficie del agua, esos días son muy complicados y deberemos estar atentos probando cada cierto tiempo en caladeros que estimemos pueden tener lubinas en los alrededores, la actividad de peces pequeños será muy escasa y nuestros vivos serán un reclamo casi exclusivo.
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