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¡Más truchas señores!
¿Cómo está la pesca en este país? Menuda preguntilla para empezar un artículo que habla de las truchas y que además quiere llegar un poquito más allá, invitar a la reflexión, polemizar en tiempos de veda y sugerir, tela ¿verdad?
  Fotos: Archivo DANICA
Habrá tantos matices en las respuestas como pescadores a los que preguntes, pero el que las cosas van "mal" o "cada vez peor" será el nexo de unión de todas ellas. La falta de truchas en nuestros ríos es la consecuencia de esta respuesta, sus causas: minicentrales, nutrias y cormoranes, confederaciones y usos del agua, obras, pesca extractiva, dejadez administrativa,… las que gustéis, porque tampoco voy a entrar en un debate tan manido como estéril. Así que sigamos con el pequeño cuestionario para al esforzado lector, si hubiera más truchas en nuestros ríos ¿la respuesta a la pregunta inicial sería la misma? Creo firmemente que no y sobre eso si que pretendo extenderme en este artículo.

Si la falta de truchas no fuera el grave problema de la pesca en este país, el problema lo tendríamos los pescadores. Quizás somos muy exigentes y no hemos sabido adaptar nuestras exigencias a los tiempos que corren, en definitiva ser flexibles. Pongamos un ejemplo. En nuestro colectivo, los pescadores de mosca se impone la corriente "conservacionista, si bien este término está mal empleado ya que en muchos casos un pescador que practica la pesca sin muerte se tacha a sí mismo de pescador conservacionista, cuando lo único que hace es utilizar una herramienta de gestión piscícola voluntaria o forzada por los gestores administrativos del recurso. Claro que también hay muchos que van un poco más allá y les duele ver las aguas fecales vertidas al río, ver cómo las obras alteran los cursos naturales de los ríos, o las minicentrales modifican a golpe de kilovatio demandado los caudales. En definitiva, un largo etcétera de agresiones que preocupan a los pescadores de este país. Tampoco por esta preocupación uno se debe considerar conservacionista. Irónicamente además, en muchas ocasiones el factor que hace que les cataloguen como conservacionista o no, es precisamente la suma de las dos condiciones, si te preocupan los ríos, su entorno y además sueltas las truchas eres conservacionista, si las metes en la cesta respetando la legalidad vigente ya no lo eres tanto.

CONSERVACIONISMO
El conservacionismo va mucho más allá de estos ejemplos y además es algo que se da de tortas con el ser pescador, no siendo que seamos lo suficientemente flexibles como para renunciar a la pesca, cosa a la no debiéramos estar dispuestos. El pescador quiere ir al río disfrutar del entorno y demás, pero sobre todo ver vida en el río (esto son truchas) y pescar, más o menos, pero el placer de que un pez tire del hilo debe ser el fin último y estará siempre por encima de cualquier otro factor que nos motive a vestirnos de romano.

El caso es que pese a todo queremos ser “conservacionistas”, pero no somos conscientes de que estamos en el siglo XXI. Los mismos ríos que hoy pescamos hace treinta años estaban llenos de truchas, pero no vemos que ahora llegamos a ellos en la mitad de tiempo, normalmente por mejores carreteras, los pueblos por los que pasamos tienen luz, agua corriente, aceras, en algunos casos alcantarillado, todo el mundo tiene teles en color, ordenador, móviles, todo terrenos que llegan al fin del mundo, paisajes con zonas de riego donde antes había secarrales… en fin "progreso". El entorno ha cambiado y el río no puede ser el que era. Sin embargo hay muchos pescadores tan exigentes, o poco flexibles que siguen pretendiendo tener truchas, a poder ser genéticamente puras, a veinticinco kilómetros de la puerta de casa o "allá donde las ha habido siempre".

(Más información en la revista)

Antonio Vidiña  
 
Pesca & Barcos
Federpesca
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