| Por su dificultad a la hora de conseguir un permiso, y la selectividad de esta especie cuando nos enfrentamos a ella, nos hizo recordar a otro salmónido que los españoles conocemos muy bien y en gran medida hemos mitificado: el reo.
Las montañas fenoescandinavas Marsfjället conforman uno de los valles alpinos mejor conservados de la Laponia sueca; en medio de este idílico entorno pudimos pescar una de las especies más emblemáticas de este país, el salvelino ártico. El valle de Saxnäs no sólo ofrece la posibilidad de pescar salvelinos, otras especies como el tímalo o la trucha común, están disponibles dentro de la gran variedad de escenarios de pesca que oferta esta región, tanto en ríos como en lagos.
Sin embargo como ya he comentado, este destino de pesca tuvo un componente diferenciador a la hora de plantearnos pescar tres especies de salmónidos, pero en especial uno de ellos del que habíamos oído hablar tanto, que no sabíamos cuánto de realidad y cuánto de mito había en aquellas historias. Sabíamos que la pesca del salvelino ártico en otras latitudes, requiere de señuelos y equipos más propios de las grandes truchas, es decir, cañas del 7-8 con terminales en punta del 0,30 y líneas de hundimiento, aderezado todo ello con señuelos como los streamers o zonkers. En fin, esa pesca que muchos conocen como la pesca “gocha”, donde lo que prima es tener un buen brazo y mucha resistencia. El contraste de talla que pudimos comprobar, se corresponde en gran medida por la diferenciación de hábitat entre estos salvelinos y los de otras latitudes. Estos cambios se deben a la variedad de cuenca, ciclos de migración y características genéticas de la especie. Hechos que manifiestan una tolerancia muy alta en su constitución genética, debido a la adaptación que la especie ha hecho a lo largo de los milenios por adaptarse a los diferentes hábitats que ha ido ocupando. Probablemente la diferencia de tamaño se deba en gran medida a un problema de adaptación al medio y a los recursos alimenticios disponibles, esta circunstancia se acusa cuanto más al norte pesquemos esta especie.
Sin embargo en la región de Saxnäs nos hemos encontrado con un salvelino “diferente”, y no me estoy refiriendo sólo al tamaño, quiero decir, que es un pez selectivo, huidizo porque no se apostura -ya que siempre está desplazándose-, y con una boca de gourmet a la hora de decantarse por una u otra mosca... ¡ah! y en superficie. Visto así el “bicho sueco con aletas” tenía su cosa, era un reto personal a la hora de atrapar un pez difícil y que nunca habíamos pescado y además por si fuera poco, de recio abolengo, pues es un salmónido, todo era perfecto.
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