| El bajón físico propio de la edad, las visitas al banquillo y la necesidad de adquirir un rol distinto le obligan a cambiar sus hábitos de futbolista. El ‘Ferrari’ ahora corre en un circuito distinto. ¿Ganará la carrera?
Durante los últimos quince años Raúl ha atravesado todas las categorías que definen a un ‘crack’. Fue niño prodigio para convertirse con apenas 20 años en el estandarte del club, “el que tira del carro”, como le definieron sus técnicos, y el que más camisetas con su nombre vendía. Ha batido récords tanto en el Real Madrid como en la selección y se convirtió en el Ferrari que anunciaba Fernando Hierro cuando dijo que “terminará por adelantarnos a todos”. Pero este año el Ferrari ya no parte en ‘pole position’. Su presencia en los banquillos ha dejado de ser un hecho anecdótico, las voces que reclaman su suplencia en beneficio de savia más joven, como es el caso de Higuaín, empiezan a ser más frecuentes, e incluso él mismo asume públicamente que se encuentra en la recta final de su carrera deportiva y que el cuerpo no responde como antaño. Raúl tiene una temporada clave por delante y necesita adaptarse a una situación que nunca antes ha vivido. De cómo lo consiga, sin mermar su rendimiento en el campo, dependerá su permanencia en la elite o su caída definitiva.
DEJAR DE CORRER
Raúl necesita reinventarse. Durante quince temporadas ha ejercido de delantero, mediapunta, interior y hasta medio centro, en ocasiones alternando todos estos roles en el mismo partido, con el consiguiente desgaste físico. Pero los tiempos de recuperación a los 31 años son muy distintos que a los 25, y quizás esta campaña se vea a un Raúl diferente al de anteriores temporadas. Lo más probable es que él mismo asuma que debe dejar de correr, evitar desgastarse bajando por detrás de la línea de centrocampistas o presionar constantemente, para esperar la jugada en lugar de bajar a buscarla. Es una faceta nueva en él, pero necesaria para dosificar esfuerzos en un largo y duro curso de Liga, Champions y Copa. En esa dosificación también entra en escena el banquillo, evitar la cadencia de miércoles y domingos de alta competición. Todo eso son elementos que Raúl desconocía hasta la fecha. Nunca ha limitado sus movimientos en el campo para ahorrar esfuerzo y tampoco ha renunciado a estar disponible para jugar cada partido. “En años anteriores he jugador muchos partidos tocado por ayudar al equipo. Ya no lo volveré a hacer”, reconoció el pasado mes en una entrevista concedida a Radio Marca. Es el primer síntoma de que el propio Raúl ha tomado consciencia de su nueva situación, a la que debe adaptarse para que ésta no sea la temporada que marque su caída definitiva. El Ferrari busca convertirse en un nuevo ‘7’.
(Más información en la revista) |